19 de septiembre de 2018

4° FUENTEOVEJUNA. LOPE DE VEGA. ACTO III PARLAMENTO DE LAURENCIA

FUENTEOVEJUNA. LOPE DE VEGA.
ACTO III. FRAGMENTO.

 PARLAMENTO DE LAURENCIA 

ESTEBAN: ¡Hija mía!
LAURENCIA: No me nombres
 tu hija.
ESTEBAN: ¿Por qué, mis ojos?
 ¿Por qué?
LAURENCIA: Por muchas razones,
 y sean las principales:
 porque dejas que me roben
 tiranos sin que me vengues,
 traidores sin que me cobres.
 Aún no era yo de Frondoso,
 para que digas que tome,
 como marido, venganza;
 que aquí por tu cuenta corre
 Llevóme de vuestros ojos
 a su casa Fernán Gómez;
 la oveja al lobo dejáis
 como cobardes pastores.
 ¿Qué dagas no vi en mi pecho?
 ¿Qué desatinos enormes,
 qué palabras, qué amenazas,
 y qué delitos atroces,
 por rendir mi castidad
 a sus apetitos torpes?
 Mis cabellos ¿no lo dicen?
 ¿No se ven aquí los golpes
 de la sangre y las señales?
 ¿Vosotros sois hombres nobles?
 ¿Vosotros padres y deudos?
 ¿Vosotros, que no se os rompen
 las entrañas de dolor,
 de verme en tantos dolores?
 Ovejas sois, bien lo dice
 de Fuenteovejuna el hombre.
 Dadme unas armas a mí
 pues sois piedras, pues sois tigres...
 --Tigres no, porque feroces
 siguen quien roba sus hijos,
 matando los cazadores
 antes que entren por el mar
 y pos sus ondas se arrojen.
 Liebres cobardes nacistes;
 bárbaros sois, no españoles.
 Gallinas, ¡vuestras mujeres
 sufrís que otros hombres gocen!
 Poneos ruecas en la cinta.
 ¿Para qué os ceñís estoques?
 ¡Vive Dios, que he de trazar
 que solas mujeres cobren
 la honra de estos tiranos,
 la sangre de estos traidores,
 y que os han de tirar piedras,
 hilanderas, maricones,
 amujerados, cobardes,
 y que mañana os adornen
 nuestras tocas y basquiñas,
 solimanes y colores!
 A Frondoso quiere ya,
 sin sentencia, sin pregones,
 colgar el comendador
 del almena de una torre;
 de todos hará lo mismo;
 y yo me huelgo, medio-hombres,
 por que quede sin mujeres
 esta villa honrada, y torne
 aquel siglo de amazonas,
 eterno espanto del orbe.
ESTEBAN: Yo, hija, no soy de aquellos
 que permiten que los nombres
 con esos títulos viles.
 Iré solo, si se pone
 todo el mundo contra mí.
JUAN ROJO: Y yo, por más que me asombre
 la grandeza del contrario.
REGIDOR: ¡Muramos todos!
BARRILDO: Descoge
 un lienzo al viento en un palo,
 y mueran estos enormes.
JUAN ROJO: ¿Qué orden pensáis tener?
MENGO: Ir a matarle sin orden.
 Juntad el pueblo a una voz;
 que todos están conformes
 en que los tiranos mueran.
ESTEBAN: Tomad espadas, lanzones,
 ballestas, chuzos y palos.
MENGO: ¡Los reyes nuestros señores
 vivan!
TODOS: ¡Vivan muchos años!
MENGO: ¡Mueran tiranos traidores!
TODOS: ¡Tiranos traidores, mueran!
Vanse todos
LAURENCIA: Caminad, que el cielo os oye.
 ¡Ah, mujeres de la villa!
 ¡Acudid, por que se cobre
 vuestro honor, acudid, todas!
Salen PASCUALA, JACINTA y otras mujeres
PASCUALA: ¿Qué es esto? ¿De qué das voces?
LAURENCIA: ¿No veis cómo todos van
 a matar a Fernán Gómez,
 y nombres, mozos y muchachos
 furiosos al hecho corren?
 ¿Será bien que solos ellos
 de esta hazaña el honor gocen?
 Pues no son de las mujeres
 sus agravios los menores.
JACINTA: Di, pues, ¿qué es lo que pretendes?
FRAGMENTO.

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