6 de junio de 2016

6°SE Etapas del romanticismo francés.

  1. ROMANTICISMO.

PRE ROMANTICISMO Y ROMANTICISMO.
El siglo XVIII fue en cuanto al tema de los períodos literarios, una época complicada, no hubo ningún estilo que haya ejercido un dominio homogéneo y prolongado.
Algunos, casi inaceptablemente, han generalizado las manifestaciones literarias de dicho siglo con el nombre de “rococó”, concepto de las artes plásticas que fue considerado como el elemento fundamental de todos los autores del siglo XVIII.
El rococó tiene que ser considerado como una de las líneas de fuerza, uno de los componentes artísticos del siglo XVIII, la expresión de ciertos aspectos de la sensibilidad y el espíritu de la época.
En cuanto a sus características podemos citar la visión trágica del a vida, el gusto por la naturaleza sencilla y tranquila, escenario de elegantes y voluptuosas fiestas y de tiernos idilio, concepción de la vida como un ensueño de felicidad, valorización de la intimidad en la vida y en el arte, precisismo estilístico , graciosidad, pulidez, frívola elegancia, erotismo refinado.
El concepto de pre romanticismo data de las primeras décadas del siglo XX y fue defendido por Paul Van Tieghem, el concepto abarca las tendencias estéticas y las manifestaciones de sensibilidad que en el siglo XVIII se apartan de los cánones neoclásicos, anunciando el romanticismo, ello no significa que el pre romanticismo sea sólo una preparación para el romanticismo y que carezca de rasgos propios.
El pre romanticismo no tiene la homogeneidad de una escuela literaria ni presenta un concepto sistemático de doctrinas, ello no significa que carezca de contenido pues aparecen en el siglo XVIII nuevos conceptos estéticos, temática nueva y nueva sensibilidad. Los países donde floreció el pre romanticismo fueron Inglaterra (Young, (Night thouhts),de Richardson, Gray, Macplerson), Alemania con el movimiento “Sturn und Drang, Francia con Diderot, Saint Pierre, Rousseau.
En cuanto a sus características podemos citar:
La valorización del sentimiento: el corazón triunfa del racionalismo ilustracionista y se convierte en al fuente por excelencia de los valores humanos. La sensibilidad es el más legítimo título de las almas, la vida moral es regida por el sentimiento y los derechos del corazón.
La literatura divulga los secretos de la intimidad humana, sin pudor; es la primera generación europea de egoísta, los pre románticos crean una literatura confesionalista, provoca violentas reacciones afectivas en los lectores de la época, si citamos un ejemplo encontramos la novela “Werther” de Goethe publicada en 1774 que originó tras su lectura una ronda de suicidios en los jóvenes alemanes.
Esta nueva sensibilidad presenta un carácter tierno y tranquilo, una suave emoción que provoca el paisaje o un recuerdo, en algunos casos esto cede a la desesperación y a la angustia, a la agitación sombría y entonces el poeta se complace en visiones lúgubres, paisajes nocturnos, agrestes y solitarios-
Se observa la predilección por los dolorosos presagios, sueños aciagos, muerte, poesía de la noche y de las tumbas, meditación sobre la muerte, sepulcros.
El pre romanticismo presenta una nueva visión del paisaje y de la naturaleza ya no se trata de más capacidad descriptiva del mundo exterior como una visión del paisaje: entre la naturaleza y el “yo” se establecen relaciones afectivas: lagos, árboles, montañas se asocian a los estados del alma y el escritor vuelca en ellos emociones y sueños.
A esta literatura pre romántica se le debe la revelación de la belleza melancólica del otoño elegíaco y solitario, de hojas caídas, sol pálido y crepúsculos heridos.
Se manifiesta un declive de las influencias greco latinas y de las imposiciones del clasicismo del siglo XVIII.

Se define el Romanticismo como un vasto movimiento de la cultura europea que iniciándose en los países nórdicos y progresando hacia el sur y el Mediterráneo, abarcó durante casi siglo y medio (segunda mitad del siglo XVIII y el siglo XIX) todo el viejo continente.
En cuanto al vocablo “romántico” el mismo tiene una historia compleja, proviene del adverbio latino “romanice” que significaba a la manera de los romanos, se derivó en francés al vocablo “romanz” escrito Román (siglo XII) y roman (siglo XVII); la palabra rommant designó primero la lengua vulgar frente al latín, pasando a designar cierta especie de composición literaria escrita en lengua vulgar, cuyos temas consistían en complicadas aventuras heroicas o galantes.
En Italia como en Francia, donde el romanticismo es tardío en relación con las literaturas inglesa y alemana, existen grupos románticos que se oponen a escritores clásicos, desde 1816 a 1820 respectivamente, las manifestaciones del romanticismo francés se producen más tarde, la publicación de “Cromwell” de Víctor Hugo en 1827 y la batalla de “Hernani” de 1830.
En cuanto a la literatura alemana el romanticismo se da en oposición al arte clásico en aquella famosa frase de Goethe (1749 1832) “lo clásico es la salud, y lo romántico es la enfermedad” oponiendo así el equilibrio a la agitación. En ese país el romanticismo se afirma desde fines del siglo XVIII con la revista Athenaeum de 1789.
El romanticismo presenta una nueva concepción del yo: la teoría elaborada por la filosofía germánica por Johann Gottlieb Fichte (1762-1814), y por Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling (1775-1854), esta teoría es uno de los elementos dorsales del romanticismo alemán. Para Fichte el yo constituye la realidad primordial y absoluta, el yo se afirma así mismo, es un yo absoluto.
Este teoría fue tomada erróneamente por los románticos que identificaron ese yo puro con el yo del individuo, con el genio individual, para los ellos el espíritu humano constituye una entidad dotada de actividad, que tiende al infinito, que rompe con los límites, búsqueda incesante del absoluto, hay una energía del yo y ansias de absoluto.
El mundo romántico se opone al mundo humanístico y al ilustracionista, este nuevo mundo está abierto a lo sobrenatural y al misterio. Nada de lo que es visible y palpable representa la realidad verdadera, la realidad auténtica no es perceptible a los sentidos.
Relacionado con ello aparece la palabra Sehnsucht, término alemán que significa “la nostalgia de algo distante” en el tiempo y en el espacio, el carácter específico del arte romántico consiste en no alcanzar jamás la perfección, los personajes románticos se sienten atraídos por un anhelo indefinible, persiguen un ideal recóndito y distante.
En cuanto al hombre romántico se presenta con un declarado tiranismo, rebelde, altivo y desdeñoso, en contra de las leyes y los límites, desafían a la sociedad y a Dios mismo. Prometeo es la figura mítica que los románticos exaltan con frecuencia, como símbolo de la condición titánica del hombre.
También Satán se convirtió en otro símbolo para los románticos, proclamando la gloria y la grandeza de su desafío al creador. Otros personajes tomados como símbolos fue Caín, y Don Juan personaje del teatro del1600.
En el hombre fatal del romanticismo vemos muchas características de Satán: desde la fisonomía (faz pálida, mirada impiadosa) hasta el temperamento y los rasgos psíquicos y morales (melancolía indesarraigable, desesperación, rebeldía, inclinación a la destrucción y al mal.
Otras veces son las figuras de los poetas geniales, desgraciados y perseguidos por la sociedad, condenados a la soledad, incomprendidos por los hombres y que desafían al destino, lo que los poetas exaltan como símbolo de la aventura titánica del hombre.
Del fracaso de su aventura, de la imposibilidad de realizar el absoluto nacen el pesimismo, la melancolía y la desesperación, la búsqueda de la soledad.
El mal du siecle, la indefinible enfermedad que les llena de tedio la vida y les hace desear la muerte expresan el cansancio y la frustración que resultan de la imposibilidad de realizar el absoluto.
La ironía es otro elemento importante del romanticismo, que nace de la conciencia del carácter antinómico de la realidad y constituye una actitud de superación por parte del yo, de las contradicciones de la realidad, del perpetuo conflicto entre lo absoluto y lo relativo. El arte, exige del creador una actitud de ironía, de distanciamiento, de superioridad frente a la obra creada.
Se observan ansias de evasión que provienen de su conflicto con la sociedad, esa evasión se da al ensueño, a lo fantástico, a la orgía, a la disipación, al espacio y al tiempo. La evasión al espacio se reveló en el exotismo que se combinó con el color local, con la fiel reproducción de los aspectos característicos de un país; y la evasión en el tiempo condujo a la glorificación de la Edad media, dejada de lado por el racionalismo ilustracionista, Esta edad atraía con lo pintoresco de sus usos y costumbres, con el misterio de sus leyendas y traiciones, con su belleza nostálgica de sus castillos, con el idealismo de sus tipos humanos más relevantes.






  1. EL ROMANTICISMO EN FRANCIA.


El Romanticismo francés, del cual nos ocupamos por incluir en este eje temático al poeta Charles Baudealire (1821 - 1867) ocupa en el proceso de consolidación del movimiento una posición intermedia. En 1800 cuando comienzan a definirse en Francia las ideas y las obras románticas, Inglaterra con Worsworth y Coleridge, Alemania con el “Sturm und Drang” Goethe y su “Werther” (1774) ya señalado anteriormente, el teatro de Schiller, la poesía de Novalis ya habían dado mucho de su mejor romanticismo. Igualmente en el siglo XVIII en Francia se observaba un claro rechazo a las reglas de los clásicos, a la admiración de los antiguos, en Diderot y Rousseau, entre otros se dan rasgos que serán fundamentales para el espíritu romántico, el individualismo, el sentimiento de la naturaleza y la exaltación de la sensibilidad.
En la evolución el romanticismo francés podemos distinguir tres etapas: la primera llamada de iniciación y dominada por las figuras de Chateaubriand y Mme Stael, y por la formación de toda una sensibilidad colectiva que se llamó “el mal del siglo”.
La segunda etapa de pleno desarrollo del movimiento donde se libra “la batalla romántica” (1820- 1830) Recordemos que es en esta etapa donde el poeta Víctor Hugo publica su drama histórico “Cromwell” El prefacio que Hugo redactó en 1827 para este drama se convirtió inmediatamente en el manifiesto del teatro romántico. En él realizaba un encendido llamamiento a la liberación de las restricciones impuestas por el clasicismo. El texto se divide en tres partes: una primera de rechazo a las reglas aristotélicas de unidad de lugar y tiempo, una segunda que recomienda conservar la regla de la unidad de acción y una tercera que proclama el derecho y deber de todo arte de representar la realidad en todos sus aspectos. El nuevo drama romántico francés que inaugura Hugo con sus teorías se caracteriza por la incorporación de lo feo y lo grotesco a la escena teatral, por una mayor preocupación por el color local y sobre todo por la mezcla de elementos cómicos y trágicos.
También a esta época pertenece otra obra del autor representativa de la batalla romántica “Hernani” de 1830.
La tercera etapa corresponde a la aceptación del movimiento (1830. 1843) donde el movimiento pasa desintegrarse como tal y dar lugar a otras corrientes que se estudiarán más adelante.
Observando estas tres etapas del romanticismo francés podemos deducir la aparición tardía dentro del movimiento del libro “Las flores del mal “publicado en 1857 con lo que resulta imposible concebir a la figura del poeta Charles Baudelaire dentro del romanticismo propiamente dicho.


  1. UBICACIÒN DE BAUDEALIRE EN EL ROMANTICISMO FRANCÈS.

Las flores del mal” de Charles Baudealire se publican en 1857 y algo que nadie podía sospechar en ese momento cambió para siempre. La poesía tomó un rumbo tan inesperado con si el Sena desviara su curso. Podemos decir que la aparición del autor se da en una Romanticismo que ya decaía por eso podemos decir que ubicamos al autor casi después de la tercer etapa del movimiento en Francia.
El libro se publicó con un tiraje de 1320 ejemplares y constaba de 101 poemas, pero esta primera edición está lejos de la que se conoce actualmente. En 1861 incorporó 35 títulos. Fue el libro al que Baudelaire le dedicó toda su vida, incluso hay textos que se publicaron después de su muerte.
Según las palabras del autor “el único elogio que solicito para este libro es el de que se reconozca que no consiste en un puro álbum, que tiene comienzo y fin. Todos los poemas nuevos se han hecho para ser adaptados a un cuadro singular que yo había escogido”
El autor manejó algunos títulos hasta llegar el definitivo: “Me pareció entonces más interesante y tanto más agradable cuanto más difícil, tratar de extraer la belleza del mal”.
El libro contiene una dedicatoria al poeta Theòphile Gauthier: AL POETA IMPECABLE Al perfecto mago en las letras francesas. A mi muy caro y muy venerado MAESTRO Y AMIGO con los sentimientos de la más profunda humildad dedico ESTAS FLORES ENFERMIZAS.
Presenta además un poema introductorio “Al lector “y un poema que cierra el libro “Epígrafe para un libro condenado”, entre ambos aparecen seis secciones:
  • Spleen et Ideal.
  • Cuadros parisinos.
  • El vino.
  • Las flores del mal.
  • Revolución.
  • La muerte.

En nuestra propuesta los dos de los poemas seleccionados pertenecen a Cuadros parisinos (“Paisaje”, “El crepúsculo de la tarde”).
Esta sección fue agregada en la segunda edición del libro: no figuraba en la primera de 1857.
La protagonista de todo el libro y especialmente de esta sección es la ciudad, y especialmente París. Quizás nada para él podría ser entendido fuera de los reconocibles límites de París. Recordamos las palabras de Balzac cuando al comienzo de la novela “Papa Goriot” (1852) se preguntaba “¿será comprendida más allá de París? Con Baudelaire ocurre lo mismo: muestra de ella su grandeza y su estupidez.
Con respecto a su visión de la naturaleza y de la ciudad el poeta ha señalado: “ …yo no soy incapaz de enternecerme con los vegetales, y mi alma es rebelde a esta nueva y singular religión… siempre he pensado que existe en la Naturaleza, floreciente y rejuvenecida, algo de impúdico y de afligente…En el fondo de los bosques, encerrado bajo sus bóvedas similares a las de las sacristías y de las catedrales, yo pienso en nuestras estupefacientes ciudades, y la prodigiosa música que corre a lo largo de las cimas, me parece la traducción de lamentos humanos”. Recordemos el primer verso del poema “Paisaje” que se analizará más adelante “quisiera yo componer mis églogas más puras” y quedan explicadas estas palabras del autor.
La mirada hacia la ciudad es de una profunda piedad hacia los desamparados, los viejos, los enfermos, los desahuciados, los más desvalidos, de ahí que el autor señalara de la ciudad “: París centro e irradiación de la estupidez humana”.
La crítica coincide en señalar el tema ciudadano como una de las renovaciones más perdurables que Baudelaire introdujo en la poesía del siglo XIX. Es él el primer poeta de la ciudad. Pasar de los amplios panoramas de la poesía de Vigny y de Víctor Hugo a la de las Flores del mal es después de recorrer vastos paisajes de bosques y montañas, penetrar en una habitación secreta de íntimos y umbrosos ecos, con penumbra de lámparas, destellos de joyas, cristales y desnudeces lustrosas, sensualidad de pieles y perfumes refinados, a través del balcón, la ciudad dormida y silenciosa. Su mundo ideal está figurado como una arquitectura, porque su mundo real es una arquitectura, una naturaleza urbana, es decir, una naturaleza que no es más naturaleza.
Pero este cambio en el decorado, no es solamente tal, sino una necesaria renovación del mundo poético, una re invención del mismo. Las imágenes bucólicas, las comparaciones y metáforas que transcurrían en parques abandonados y al borde de los lagos no sirven para recrear poéticamente el mundo ciudadano. Según Eliot, el autor dio nuevas posibilidades a la poesía en una nueva provisión de imágenes de la vida contemporánea. No es simplemente usar imágenes de la vida ordinaria, al usar imágenes de la vida sórdida de una gran metrópoli sino al elevar tales imágenes a la primera intensidad, presentándolas como son, y sin embargo haciéndolas representar algo mucho más que ellas mismas.
Baudelaire rechaza la naturaleza y escoge la ciudad para pensar su poesía, porque es aquí, en una creación del hombre, en un ambiente anti natural muchas veces corrompido, donde encuentra más amplios ecos su meditación sobre el mal. El ángel caído, lleno de nostalgia por el paraíso primero y natural, reflexiona en este corazón ciudadano que se ha alejado de la naturaleza primitiva, para profundizar en el desarraigo esencial en el que ha crecido la cultura del hombre moderno; el pecado original.
Es por eso quizás, que los habitantes del París de Baudelaire poseen ese rasgo común de desheredados, de testigos nostálgicos de un mundo del que son extranjeros, figuras de anónimo pasado, y sin futuro, casi inmóviles: los mendigos, los ciegos, los ancianos, las viudas, las prostitutas, los borrachos.
En el tema de la ciudad se cumple además una noción del romanticismo propia de Baudealaire y compartida por Stendhal, como la “expresión más reciente, más actual de lo bello” Baudelaire ha mostrado por primera vez la belleza de la ciudad. Recordemos el siguiente párrafo “El heroísmo de la vida moderna”





6°SE Romanticismo francés:etapas. Selección poemas de Víctor Hugo.

SELECCIÓN DE POEMAS DE VICTOR HUGO.
DE: Las Contemplaciones.


Sale al campo el poeta; allí admira y adora
escuchando la lira que en su pecho resuena;
cuando ven que se acerca, hete aquí que las flores,
las que pálido dejan el color del rubí,
más vistosas incluso que los pavos reales,
o, doradas o azules, las minúsculas flores,
le reciben moviendo en el aire sus tallos,
se ensimisman, coquetas, sin dejar de mirarlo,
y, beldades al fin, dando cierta confianza.
Mira, dicen, ahí viene quien suspira por vernos.
Y entre luces y sombras, y entre voces confusas,
esos árboles altos habitantes del bosque,
cual profundos ancianos, arces, tejos y tilos,
sauces llenos de arrugas, venerables encinas,
olmos negros con musgo que se pega a su cuerpo,
como ulemas sumisos al pasar el muftí
le saludan rendidos inclinando hasta el suelo
sus cabezas de fronda y sus barbas de hiedra
contemplando su frente de fulgores serenos
y susurran: ¡Es él! ¡Es aquel soñador!


De: Las Contemplaciones.








A André Chénier (14)
Sí, mi verso bien puede, sin temor de ir a menos,
adoptar de la prosa la llaneza de estilo.
Es verdad, André, yo a veces mezclo risas al canto.
¿Que por qué? Siendo joven y al tratar de leer
en el libro espantable de las aguas y bosques
yo vivía en un parque (15) muy sombrío en el cual
parloteaban los pájaros, donde el llanto sonreía
en los ojos azules de la hierba doncella.
Cierto día en que yo solitario soñaba
entre el verde ramaje, un pardillo encargado
de la crónica agreste fue a decirme: También
hay que andar por la tierra. La Natura es burlona
si rodea a los hombres; oh, poeta, tus cantos,
pues los nombras así, fueran más parecidos
deshinchando la voz. Porque piensa que el bosque
desde luego suspira, mas también silba a veces.
El azul brilla cuando lo desgarra la risa.
No decae el Olimpo cuando ríe a sus anchas;
no, no creas que mengua del poeta el talento
cuando dejas pasar entre dos versos nobles
una alada palabra danzarina sin más.
Porque no es un llorón el delirio del viento;
como el mar y sus olas no desgranan romanzas.
Entre siglos y noches la creación hermanando
lo risueño y lo grave, Rabelais y Alighieri,
el siniestro Ugolino (16) al titán Grandgousier (17),
une al llanto del mundo risotadas inmensas.


De: Las Contemplaciones.


Lise
Yo tenía doce años; dieciséis ella al menos.
Alguien que era mayor cuando yo era pequeño.
Al caer de la tarde, para hablarle a mis anchas,
esperaba el momento en que se iba su madre;
luego con una silla me acercaba a su silla,
al caer de la tarde, para hablarle a mis anchas.
¡Cuánta flor la de aquellas primaveras marchitas,
cuánta hoguera sin fuego, cuánta tumba cerrada!
¿Quién se acuerda de aquellos corazones de antaño?
¿Quién se acuerda de rosas florecidas ayer?
Yo sé que ella me amaba. Yo la amaba también.
Fuimos dos niños puros, dos perfumes, dos luces.
Ángel, hada y princesa la hizo Dios. Dado que era
ya persona mayor, yo le hacía preguntas
de manera incesante por el solo placer
de decirle: ¿Por qué? Y recuerdo que a veces,
temerosa, evitaba mi mirada pletórica
de mis sueños, y entonces se quedaba abstraída.
Yo quería lucir mi saber infantil,
la pelota, mis juegos y mis ágiles trompos;
me sentía orgulloso de aprender mi latín;
le enseñaba mi Fedro, mi Virgilio, la vida
era un reto, imposible que algo me hiciera daño.
Puesto que era mi padre general, presumía.
Las mujeres también necesitan leer
en la iglesia en latín, deletreando y soñando;
y yo le traducía algún que otro versículo,
inclinándome así sobre su libro abierto.
El domingo, en las vísperas, desplegar su ala blanca
sobre nuestras cabezas yo veía a los ángeles.
De mí siempre decía: ¡Todavía es un niño!
Yo solía llamarla mademoiselle Lise.
Y a menudo en la iglesia, ante un salmo difícil,
me inclinaba feliz sobre su libro abierto.
Y hasta un día, ¡Dios mío, Tú lo viste!, mis labios
hechos fuego rozaron sus mejillas en flor.
Juveniles amores, que duraron tan poco,
sois el alba de nuestro corazón, hechizad
a aquel niño que fuimos con un éxtasis único.
Y al caer de la tarde, cuando llega el dolor,
consolad nuestras almas, deslumbradas aún,
juveniles amores, que duraron tan poco.


De: Las Contemplaciones.










Feliz es quien se ocupa del eterno destino
y, viajero que parte con las luces del alba,
se despierta, aún el alma pululante de sueños
y ya desde la aurora reza y lee. Nace el día
lentamente, a medida que adelanta en las páginas,
y amanece en el cielo y en su mente a la vez.
Claramente distingue en aquella luz pálida
lo que existe en su alcoba, lo que existe en sí mismo;
todo duerme en la casa , él supone estar solo
y no obstante , sellando con un dedo sus labios,
a su espalda, y al tiempo que él se embriaga con éxtasis
sobre el libro se inclinan sonrientes los ángeles.
De: Las Contemplaciones.




Él decía a su amada: Si pudiéramos ir
los dos juntos, el alma rebosante de fe,
con fulgores extraños en el fiel corazón,
ebrios de éxtasis dulces y de melancolía,
hasta hacer que se rompan los mil nudos con que ata
la ciudad nuestra vida; si nos fuera posible
salir de este París triste y loco, huiríamos;
no se adónde, a cualquier ignorado lugar,
lejos de vanos ruidos, de los odios y envidias,
a buscar un rincón donde crece la hierba,
donde hay árboles y hay una casa chiquita
con sus flores y un poco de silencio, y también
soledad, y en la altura cielo azul y la música
de algún pájaro que se ha posado en las tejas,
y un alivio de sombra... ¿Crees que acaso podemos
tener necesidad de otra cosa en el mundo?


Adquirió la costumbre cuando aún era muy niña
de entrar cada mañana un ratito en mi cuarto;
la esperaba lo mismo que a la luz de la aurora;
ella entraba y decía: Buenos días, papá;
y cogía mi pluma y hojeaba mis libros,
se sentaba en mi cama, revolvía papeles,
se reía; de pronto decidía marcharse
como haciéndome ver que era un ave de paso.
Reanudaba yo entonces, algo menos cansado,
mi tarea, y a veces, cuando estaba escribiendo,
entre mis manuscritos encontraba algún raro
arabesco bien suyo, y a menudo arrugadas
muchas páginas blancas donde, no sé por qué,
versos míos nacían de una música dulce.
Dios, las flores, los astros y los prados amaba,
era más un espíritu que una simple mujer.
En sus ojos había claridades de su alma,
me pedía consejo sobre todas las cosas.
¡Cuántas noches de invierno deliciosas, radiantes
conversando de historia, de gramática y lengua,
apiñados los cuatro junto a mí, muy cercana
de mis hijos su madre, y a la vera del fuego
un corrillo de amigos! ¡Yo llamaba a esta vida
contentarse con poco! ¡Y pensar que ella ha muerto!
¡Ay de mí, Dios me asista! Yo no pude tener
alegría jamás viendo en ella tristeza;
taciturno quedaba en mitad de los bailes
de haber visto al salir una sombra en sus ojos.
Noviembre de 1846, día de difuntos.


De «Las contemplaciones»


Veni, vidi, vixi
Demasiado he vivido, ya que en medio de lutos
ando sin encontrar el apoyo de un brazo,
ya que apenas sonrío cuando estoy entre niños,
ya que ver unas flores ni siquiera me alegra.
Ya que cuando en abril Dios convida a su fiesta,
taciturno presencio tan espléndido amor;
porque ya soy un hombre que rehuye la luz
y que siente de todo la tristeza secreta.
Ya que ha sido vencida la esperanza en mí mismo;
ya que en esta estación de perfumes y rosas
¡oh, hija mía! (19), suspiro por tu oscuro reposo.
Muerto está el corazón, demasiado he vivido.
No he querido negarme al quehacer en la tierra.
¿Surco propio? Aquí está. ¿Mi gavilla? Ésta es.
Sonriendo he vivido, cada vez más humano,
siempre en pie, más mirando hacia donde hay misterio.
Hice cuanto podía: he servido, he velado,
se han reído a menudo de mi pena y esfuerzo.
Me asombraba saber que era objeto del odio
tras de mucho sufrir, tras de mucho trabajo.
En la cárcel terrena donde no hay ala abierta.
sin quejarme, sangrando y caído por tierra,
triste, exhausto, el escarnio de los otros forzados
yo llevé mi eslabón de la eterna cadena.
Pero ahora tan sólo entreabro los ojos,
ni me vuelvo siquiera cuando me oigo nombrar;
el hastío y el pasmo me dominan, como alguien
que abandona su lecho sin haberse dormido.
En mi amarga pereza no me digno increpar
a la boca envidiosa que conmigo se ensaña.
¡Oh, Señor! Que las puertas de la noche se me abran,
para que al fin me vaya, para que me oscurezca.




De «Las contemplaciones»




Con el alba, mañana, cuando el campo blanquee,
voy a irme. Sé bien que me estás esperando.
Andaré por los bosques, cruzaré las montañas.
Porque lejos de ti ya no puedo seguir.
Andaré con los ojos fijos en lo que piense,
sin ver nada de fuera, sin oír ningún ruido,
solitario, encorvado, con las manos cruzadas,
triste, anónimo, el día será igual que la noche.
No veré ni los oros de la tarde que cae,
ni a lo lejos las velas dirigiéndome a Harfleur,
y al llegar dejaré en tu tumba unas ramas
del acebo más verde y de brezos en flor.
De «Las contemplaciones»
Caía de la roca el manantial
gota a gota en el pavoroso mar.
El océano que es fatal al nauta,
le dijo: Di, llorona, ¿tú que quieres?
Yo soy la tempestad, soy el espanto;
termino allí donde comienza el cielo.
¿Te necesito acaso siendo tú
tan pequeña cuando yo soy inmenso?
Respondió el manantial al mar amargo:
Sin gloria y sin estrépito te doy,
oh vasto mar, lo que tú nunca tienes:
un poco de agua para que alguien beba.
Victor Hugo: El mendigo
Era un pobre que andaba en la escarcha y el viento.
Golpeé mi cristal; se detuvo delante
de mi puerta, que abrí con un gesto cortés.
Regresaban los asnos del mercado del pueblo,
con labriegos sentados en las toscas albardas.
Era el viejo que vive en aquella casucha
que está al pie de la cuesta, y que sueña esperando,
solitario, una luz de ese cielo tan triste,
de la tierra unos céntimos, el que tiende sus manos
hacia el hombre y las junta conversando con Dios.
Le grité: Puede entrar y caliéntese un poco.
Quise saber su nombre. Él tan sólo me dijo:
Yo me llamo el mendigo. Le cogí de la mano:
Adelante, buen hombre. Y ordené que trajeran
una jarra de leche. El anciano temblaba
por el frío; me hablaba, mientras yo, pensativo,
aunque hablándole, no conseguía escucharle.
Viene todo empapado, dije, tienda su ropa
aquí junto al hogar. Se arrimó más al fuego.
Vi su abrigo comido por polillas, que antaño
fuera azul, desplegado al calor de las llamas,
con mil puntos brillantes agujeros de luz
que mostraba el fulgor, ante la chimenea
como un cielo nocturno salpicado de estrellas.
Y entretanto secaba sus andrajos, chorreantes
de la lluvia y del agua de las hondas barrancas,
le veía como alguien que rebosa oraciones
y miraba, insensible a lo que ambos decíamos,
su sayal, refulgente de mil constelaciones.
Ave, dea, moriturus te salutat
A Judith Gautier
La belleza y la muerte son dos cosas profundas,
con tal parte de sombra y de azul que diríanse
dos hermanas terribles a la par que fecundas,
con el mismo secreto, con idéntico enigma.
Oh, mujeres, oh voces, oh miradas, cabellos,
trenzas rubias, brillad, yo me muero, tened
luz, amor, sed las perlas que el mar mezcla a sus aguas,
aves hechas de luz en los bosques sombríos.
Más cercanos, Judith, están nuestros destinos
de lo que se supone al ver nuestros dos rostros;
el abismo divino aparece en tus ojos,
y yo siento la sima estrellada en el alma;
mas del cielo los dos sé que estamos muy cerca,
tú porque eres hermosa, yo porque soy muy viejo.


5 de junio de 2016

AVISO 4°7

Aviso importante para 4°7: para mis alumnos de este grupo aviso que la tarea de producción escrita que íbamos a realizar el martes pasado la haremos mañana lunes 6. Recuerden levar el texto trabajado Gerineldo y la infanta con el cual van a trabajar y repasar conceptos, origen y clasificación de los romances. 
Giovanna

29 de mayo de 2016

6°SE STEPHANIE MENDONCA


BREVES PERO GRANDES CUENTOS DE RAYMOND CARVER.

                                                                       STEPHANIE MENDONCA

El estadounidense Raymond Carver (1939-1988) escribió cuatro libros de cuentos
Quieres hacer el favor de callarte, por favor (1976)
Catedral (1981)
De qué hablamos cuando hablamos de amor (1981)
Tres rosas amarillas (1983)
Carver se caracteriza por el denominado. “realismo sucio”, estética que refleja los aspectos más desagradables de la realidad. En muchos de sus cuentos aborda el tema del alcohol y la violencia, esto hace que sean más interesantes porque se presentan situaciones con las cuales nos podemos identificar ya que algún día podríamos vivirlas. También hay otras características que ayudan a que nos identifiquemos con sus relatos; éstos contienen finales abiertos ya que en la vida misma se carece de finales propiamente dichos. También, en algunos cuentos como “Mecanica Popular”, no hay una descripción de los personajes, no son nominados y por lo tanto, adquieren universalidad. En el caso de este cuento, Carver se refiere a los personajes como él y ella, apareciendo en la narración sin una previa descripción: “Él estaba en el dormitorio metiendo ropas en una maleta cuando ella apareció en la puerta”. En sus obras no ocurre nada que se salga de lo cotidiano, por lo que Francisco Rodriguez en su artículo sobre “El realismo pesimista de Carver”, sostiene que sus narraciones no son propiamente  relatos, sino que son fotogramas. Dice que “Carver se introduce en el interior de un hogar medio para tomar unas fotografías y contarnos sobre la marcha qué sentimientos dominan a sus habitantes”. Estoy de acuerdo con esto ya que en sus relatos no encontramos una estructura clásica, sino que se pueden apreciar descripciones de ciertos momentos. Además, todos los cuentos que he abordado, se desarrollan dentro de hogares y se describen escenas familiares en intimistas. Este es el caso de “Mecánica Popular” que contiene todos los elementos que caracterizan la literatura de Carver, vidas ordinarias, quebradas por la incomunicación, la cotidianidad, la rutina, la vida hecha de días. También en “El padre” se da una escena muy familiar en la que una familia discute sobre a quién se parece el bebé.  Finalmente en el cuento “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?” se puede apreciar una situación entre un esposo y su esposa que terminan en una pelea por un hecho ocurrido en el pasado. Otro punto que cabe destacar, es que los mensajes que quiere transmitir Carver, hay que buscarlos ya que utiliza la técnica de la omisión , nos dice menos de lo que sugiere. Esto se puede observar tanto en el desarrollo del relato como en el final ya que estos suelen sugestivos. Esta técnica es muy interesante debido a que hace que sus cuentos sean simples y complejos a la vez. También le da la posibilidad a los lectores de realizar su propia interpretación del texto. Por ejemplo en el cuento “El padre” el final me hizo dudar si el padre del bebé realmente es su padre o si la abuela oculta algo sobre el origen de su hijo. Otra característica que pude observar en los textos abordados es el predominio de los diálogos que en algunos casos, se muestran algo exaltados lo cual resalta la atmósfera en la que se desarrolla la escena. Algunos personajes de Carver presentan un comportamiento erróneo según la moral, pero éste no los juzga, sólo describe sus acciones. Finalmente, mi opinión sobre el autor es que tiene una habilidad sorprendente para lograr captar el interés de los lectores y realizar obras muy apreciables con una narración muy breve.

6° SE MILAGROS ROMERO .

Raymond Carver, sucio y minimalista
                                         MILAGROS ROMERO
Raymond Carver (1938-1988) fue un escritor estadounidense, cuyos cuentos breves impusieron lo que los críticos llamaron “realismo sucio” ya que en su mayoría, las obras muestran aspectos sórdidos de la realidad. La escritura de Carver es sencilla, lo que no significa que sea simple; es directa, sin adornos y refleja lo cotidiano de la vida, con un toque pesimista y triste.
Escribió cuatro libros de cuentos, en los que están contenidas las obras que escribió en vida. El primero llamado “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?” de 1976, consta de veintidós producciones donde se encuentra el cuento con el mismo título del libro, una obra que abarca una situación de infidelidad entre la pareja del narrador y un amigo de ambos, dicha situación delimita el lugar de acción, un espacio donde todo ocurre, matrimonios jóvenes con hijos pequeños, precariedad laboral, posible alcoholismo, angustia, miedo y una soledad frustrante porque es el resultado de la incapacidad de llegar al otro y no el producto del abandono; se destacan aspectos importantes sobre el autor, como el hecho de escribir sobre amoríos, o violencia en grados mayores; una obra que puede ser apreciada en el momento a leer. Su segundo libro llamado “Catedral”, fue lanzado en 1981, compuesto por doce relatos; el tercer libro publicado “De qué hablamos cuando hablamos de amor” de 1981 también, contiene, entre otros, los textos “Mecánica popular” que a principios fue publicado en tres periódicos con diferentes títulos (“Pequeñas cosas”, “Mío”, “Otras historias”), hasta que ingresó al libro mencionado anteriormente y con el definitivo. Se puede decir que el título es metafórico, se vuelve a destacar la agresividad entre personajes “(…) 
— ¡Estoy contenta de que te vayas! ¡Estoy contenta de que te vayas! —gritó—. ¿Me oyes? / 
Él siguió metiendo sus cosas en la maleta. 
 — ¡Hijo de perra! ¡Estoy contentísima de que te vayas!—.Empezó a llorar—. (…)”.
 Su comienzo es abrupto “Aquel día, temprano, el tiempo cambió y la nieve se deshizo y se volvió agua sucia. (…)”, y se aprecia una característica la cual Carver rechaza afirmando que no se identifica con ella, el minimalismo, aquello que impone lo mínimo, como carencia de descripción del ambiente y también de personajes, a estos últimos no se les adjudica un nombre, por lo tanto adquieren universalidad. Este texto carece de  la estructura clásica de los cuentos  y su final es abierto “(…) Así, la cuestión quedó zanjada.”. En sus escritos se aprecia el reflejo de la realidad, tuvo la habilidad de capturar escenas cotidianas y plasmarlas, escenas que a cualquier humano le podrían suceder.
Su otra obra contenida “El padre”, presenta características similares a las anteriores mencionadas. Su comienzo es abrupto “El bebé estaba en una canasta al lado de la cama, y llevaba puesto un pelele y un gorro blanco. (…)”, los lectores de la misma se podrían preguntar si es un cuento o fotograma, debido que captura escenas del momento familiar e intimista. Se resalta el realismo sucio, utiliza la técnica de omisión, nos dice menos de lo que sugiere; es complejo y simple a la vez. En el título le da importancia al padre, personaje que solo es nombrado al final de la obra, 
“(…) — ¡Papá no se parece a nadie! —dijo Alice. / (…) 
Y todas salvo la abuela miraron al padre, que seguía sentado en la cocina.  Se había dado la vuelta en su silla y tenía la cara pálida y sin expresión.”. Contiene diálogos, algo  exaltado, y los protagonistas son innombrados mientras que los secundarios tienen denominación. De igual manera se denota el minimalismo.
Por último, su cuarto libro publicado fue “Tres rosas amarillas” en 1983, que reúne siete cuentos, l uno de ellos  lleva el título del libro y fue escrito en honor a Chejov, cuentista ruso,  su maestro.
Luego de analizar estas obras mencionadas, se notan las características y aspectos desde los que Carver se basó para escribir sus breves, pero exitosas producciones.


6° SE MARIA BELEN BACIGALUPE.

                                    
                                           TÉCNICA POR RAYMOND CARVER

                                                                      María Belén Bacigalupe. 



Raymond Carver (1939-1998), es un cuentista y poeta norteamericano. Solo escribió cuatro libros de cuentos, llamados ¿Quieres hacerme el favor de callarte, por favor? 1976, Catedral 1981, ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? 1981 y Tres rosas Amarillas 1983.
Carver tiene una técnica escueta, simple y directa, carente de adornos, por ello la crítica lo ha calificado como minimalista, es un estilo literario que se caracteriza por narraciones muy breves, denominadas por frases cortas y el párrafo corto, con una puesta en escena mínima, poco personajes, despreciando la acción, el movimiento, la trama y la intriga. Pero en cambio el autor se cansó de repetir que él no era minimalista, no le gustaba esa corriente tal como lo señala  Francisco Rodríguez Criado  en su artículo “El realismo pesimista”.
Por lo general Carver en sus cuentos dibuja una gama de perdedores de una sociedad, tales como desempleados, alcohólicos, divorciados, seres solitarios que van a la deriva. También el matrimonio, la pareja, los inconvenientes de la convivencia entre los seres queridos predominan en sus cuentos. Muchos de nosotros creemos que el autor se inclinaba a escribir por los ya mencionados temas y gamas por el hecho de que él no pudo encontrar la estabilidad familiar durante tanto tiempo en su vida. Carver se casó a los 16 años y tuvo un matrimonio fracasado que lo empujó al alcohol. Tal vez es por ello que Carver proclamaba que la literatura debía estar en directa conexión con la vida. Quizás su realidad abarcaba solo matices oscuros y en ningún momento resume aquello de la vida es bella. Seguramente esa inclinación que él tenía sobre la negatividad era algo necesario.
Una pregunta que nos hacemos varios de nosotros es que si sus narraciones son ¿relatos o fotogramas? Yo me inclino a que son fotogramas, por el motivo de que en ellos no ocurre nada, nada que se salga de lo cotidiano. Pareciera que Carver se introduce en el interior de un hogar para tomar una fotografía y contarnos lo que sucede.
Lo que destaco de Carver, es que él en sus cuentos reniega de cualquier tipo de doctrina moralista.
Por otro lado considero que los mensajes que dejan los cuentos de Carver son siempre tímidos, hay que buscarlos, que se le puede llamar técnica de la omisión. Pero una vez que nos hemos familiarizado con su estilo y luego de haber leído varios cuentos, podemos decir que sus mensajes se vuelven transparentes, se pueden comprender.
Relaciono al estilo de Carver con una frase que dice “menos es más”, porque sus narraciones son breves y simples, pero siempre deja con la intriga y con ganas de saber más al lector.



6°SE: ESTELA ARRIOLA

TEMÁTICA POPULAR DE RAYMOND CARVER

                                                      ESTELA ARRIOLA
Hay, en estos días, infinitas situaciones de violencia que se encarnan  en diferentes puntos de la ciudad, esto me remonta inmediatamente a los cuentos de Raymond Carver (1938 - 1988), cuentista estadounidense, de vida corta y llena de excesos, y que con solo cuatro libros de cuentos publicados es un exponente del cuento corto y del realismo sucio.
En muchas de sus obras se puede observar el tema recurrente de la violencia, el alcohol, la soledad y todos aquellos aspectos oscuros del hombre y la sociedad, expuestos en fotogramas, que el autor revela con sus palabras. Esta característica la mantiene en varios cuentos, donde muestra lo que sucede, dando muy pocos detalles: minimalismo, y con una mirada externa, sin ningún cargo moral, totalmente imparcial, solo mostrando una foto de una realidad. No presenta extensas introducciones, sus cuentos se caracterizan por tener comienzos abruptos y  finales truncos, éstos  que a muchos pueden no parecer atractivos, son como las situaciones cotidianas, donde la vida sigue y no todo tiene un final determinante, por lo tanto sus cuentos terminan de forma sugestiva, que seguramente, despiertan la curiosidad del lector.
Carver en sus obras sitúa a los personajes en situaciones cotidianas, mayoritariamente en el hogar, la cocina parece ser su espacio predilecto para desarrollar la historia de familias o parejas, como lo hace en los cuentos “Mecánica Popular” y “El padre” (ambos pertenecientes a su tercer libro “De qué hablamos cuando hablamos de amor”) donde los dos presentan las características ya nombradas y además en ambos textos está la presencia de un bebé, el cual es cosificado, puesto que en sus obras el amor es la mayor carencia. Si el bebé es retirado del cuento, éste ya no tendría sentido, aunque no es el protagonista en ninguno de los casos, sino que en ambos son los padres y las disputas que se tienen en torno a él.
En estos cuentos también se hace uso de la omisión, se dice menos de lo que se sabe, pero se deja entrever, es por eso que sus producciones son interesantes de leer, de una simple situación aparecen complejos problemas que deja a criterio de aquel curioso lector.
En su obra “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor” (perteneciente a su libro homónimo) presenta algunas diferencias en cuanto a lo anteriormente mencionado, pero la violencia es el tema que más se deja ver y comparte con los anteriores. Este cuento es mucho más extenso que los demás, presenta una introducción, con los aspectos importantes de la vida del personaje, manteniendo su estilo minimalista, pero con introducción. En este cuento se muestra más a la sociedad, no solo al núcleo familiar como en los anteriores, además se hace uso de la paradoja, tanto en el título como a lo largo del texto. El título es una frase textual de la obra, donde el protagonista dice “¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor” que como primera impresión parece ser una petición de buena de manera, pero que en realidad denota un mandato, un agotamiento de parte de quien la enuncia  hacia su interlocutora, en este caso su mujer.
Carver es un autor que realmente me gustó, por su temática popular y por su manera de narrar desde afuera, como mero espectador de la realidad, incitando a la reflexión.